el IPC de marzo dio 3,4% y no hay posibilidad de que dé 0 en agosto

Confirmado: la inflación de agosto no va a empezar con cero

El martes 14 de abril, el INDEC publicó un dato que ningún funcionario quería ver: la inflación de marzo fue del 3,4%, la décima suba mensual consecutiva y el registro más alto en un año y medio. La interanual ya trepa al 32,6% y el primer trimestre acumula 9,4%, cuando el presupuesto 2026 estimaba 10% para todo el año. El dato es especialmente sensible porque, apenas un mes antes, el 16 de marzo de 2026, Javier Milei había prometido en la Bolsa de Comercio de Córdoba que “en agosto la inflación podría empezar con 0%”. Es decir, exactamente un mes antes de que la inflación se disparara al 3,4%, el Presidente aseguraba que en cinco meses más el índice empezaría con cero. La distancia entre la promesa y la realidad ya es un abismo y el tiempo para que el milagro ocurra se agota, por más que haya un mundial en el medio.

Milei ahora dice que "tan mal no nos está yendo" y que habrá inflación cero en agostoMilei ahora dice que "tan mal no nos está yendo" y que habrá inflación cero en agosto

Horas después del dato, Milei dio un discurso en la cumbre anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham Summit 2026) en Buenos Aires. La incomodidad del Presidente era palpable. En lugar de festejar números, tuvo que explicar por qué su promesa se desinfla. Y lo hizo con dos frases que deberían quedar grabadas como el epitafio de su modelo económico. La primera: “Aceptar más inflación para crecer es una basura”. La segunda: reveló que en la última reunión de Gabinete dio “la orden expresa de que la motosierra no para” (el gobierno ya evalúa un recorte del 20% en los presupuestos de todos los ministerios).

Javier Milei, presidente electo por los argentinos, admitió, sin querer queriendo, que su plan contra la inflación es la pura y dura recesión perpetua y que cualquier mejora en el bolsillo de los laburantes es, para él, una amenaza para la calma de los precios. La paz de los cementerios que todos los economistas no libertarios dijeron que tenía demasiado costo social para mantener una estabilidad de precios que aprovecharán sobre todo los que tengan mayor poder adquisitivo.

En el gobierno ya evalúan un recorte del 20% en los presupuestos de todos los ministerios lo que además de aumentar el desempleo paralizará cientos de funciones del Estado. Una reducción brutal que profundizará la recesión y el desempleo, que aleccionan al comerciante, hijos del rigor, para no subir los precios. La excusa para tal masacre será la caída de la recaudación (7,5% real interanual en el primer trimestre) pero el efecto será el mismo: menos obras públicas, menos inversión, menos empleo. Y algunos dicen que ya tocamos fondo y sólo queda rebotar. Mientras tanto, los impuestos que bajan son los que gravan a los más ricos, y los que suben son los tarifazos y los precios de los combustibles. La motosierra no es pareja: corta el Estado, pero también corta el bolsillo de los trabajadores. El Presidente no sólo no tiene un plan para crecer, sino que considera que cualquier intento de crecer es peligroso. Esa no es economía, es una religión con el ajuste como único dogma.

El dato de marzo no fue una sorpresa para nadie, salvo quizás para el propio Milei, confundido por los algoritmos de Yirigoyen que consume con fruición. El rubro Educación (12,1%) por el inicio de clases, Transporte (4,1%) y Vivienda y electricidad (3,7%) empujaron la suba, mientras los combustibles acumularon un 20% de aumento desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. Alimentos y bebidas no alcohólicas, el rubro de mayor incidencia en la canasta desactualizada que se sigue usando, subió 3,4%. Caputo salió a “explicar” el número y, en un intento de maquillar la foto, difundió una “inflación núcleo sin carne” que dio 2,5% (igual que en febrero). Pero la inflación núcleo real fue de 3,2%, la más alta desde abril de 2025. La maniobra es transparente: si sacás la carne, el número mejora. Pero en la Argentina real, la carne se come (o se intenta comer). Lo que no se puede disfrazar es la tendencia: diez meses consecutivos de aceleración desde el piso de 1,5% en mayo de 2025 hasta el 3,4%.

Milei, sin embargo, insiste con su profecía en la Bolsa de Comercio de Córdoba, como ya había hecho en diciembre de 2025 cuando anticipó por primera vez que “para agosto la inflación va a empezar con 0”. Pero el 24 de marzo, apenas ocho días después de su promesa cordobesa, el Presidente tuvo un atisbo de duda en X y admitió que “han habido contratiempos” para reducir la inflación. La combinación de ambos pronunciamientos (la promesa rimbombante y el reconocimiento de “contratiempos” a los pocos días) no puede leerse sino como el anticipo de un nuevo “pasaron cosas” del antecesor de neoliberalismo norteamericano en la presidencia, Mauricio Macri. Ahora, con el 3,4% de marzo caliente, la distancia entre la promesa y la realidad es un abismo. Para que en agosto la inflación empiece con cero, los precios deberían estabilizarse de inmediato y mantenerse planos durante cuatro meses. Algo que no ocurre ni en los países más ordenados del mundo.

Ahora bien, la inflación no es sólo un problema de emisión y déficit, como repite el Presidente. Es multicausal. El dólar libre se disparó por encima de los $1.500 en marzo, arrastrando los precios de los bienes transables. La quita de subsidios al transporte y las tarifas de luz y gas fue un golpe directo al bolsillo: electricidad y gas aumentaron 3,7% mensual. Y la guerra en Medio Oriente, que el gobierno usa como chivo expiatorio, está lejos de terminar. El precio del crudo Brent saltó de US$ 75 a 107 por barril en apenas una semana, y los combustibles acumulan una suba del 20%. Pero el impacto más profundo recién se empieza a ver en los fertilizantes: la urea aumentó más del 36% en el mercado internacional y cerca de un 42% a nivel local, encareciendo la producción de alimentos. La Argentina importa casi el 60% de los fertilizantes que utiliza, y la guerra no sólo disparó los precios, sino que interrumpió las rutas logísticas. El costo de producción para la campaña fina 2026/27 podría aumentar entre un 9,5% y un 11%, y ese golpe se sentirá en los precios de los alimentos en los próximos meses. La guerra (y en especial el cierre del Estrecho de Hormuz) no es un evento transitorio: es un factor estructural que seguirá presionando la inflación por lo menos durante todo 2026.

Además, la inflación contenida espera la reactivación. Las ventas minoristas acumulan once meses consecutivos de caída interanual, con un desplome del 0,6% en marzo, y el consumo masivo se hundió 6,3% en febrero. Esa contención no es una buena noticia: es una bomba de tiempo. Cuando la economía empiece a recuperarse (y en algún momento pasará) la demanda repuntará y los empresarios intentarán recomponer los márgenes que perdieron durante la recesión, desatando una nueva ola inflacionaria. El famoso pan para hoy y hambre para mañana pero con los libertarios como dueños de la panadería. La inflación contenida de hoy es la inflación desatada de mañana, probablemente en otro gobierno. La doctrina libertaria no está resolviendo el problema de fondo: sólo lo está postergando a costa de una recesión que destruye empleo y empobrece a la mayoría.

El cierre de su discurso fue la confirmación de que el gobierno no cambiará “ni un ápice” su política monetaria. El objetivo sigue siendo “sacar todos los pesos de la calle” hasta que la inflación se desplome. Pero los pesos no se sacan con motosierra: se sacan con recesión. Y la recesión ya lleva dos años. El FMI reajustó su previsión de inflación anual para Argentina al 30,4% para 2026, casi el doble de la estimación anterior (16,4%), mientras el gobierno había proyectado apenas un 10,1% en su presupuesto. La brecha entre la fantasía oficial y la realidad de los organismos multilaterales es un abismo. El “cero” de agosto no es más que una promesa más del manual del libertario: suena bonito, entusiasma a los inversores, pero se estrella contra los números y la evidencia empírica.

Hola, 👋
Encantados de conocerte.

Regístrate para recibir contenido interesante en tu bandeja de entrada, cada semana.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Leandro Retta